domingo, 7 de agosto de 2016

Cabrero

                   Cabrero, 2016
                   Acrílico y óleo sobre lienzo, 100 x 100 cm.

     Termino por fin este cuadro que empecé allá por julio de 2012 y que ha estado muchísimo tiempo en dique seco, esperando a que lo acabe cuatro años después.
     Ahora mismo, y haciendo un recuento por encima, tendré unos diez cuadros en la misma situación, esperando que llegue el momento en que me decida a terminarlos, y aunque cada cierto tiempo me propongo acabarlos, ahí siguen acumulando tiempo.
     ¿Por qué soy tan propenso a dejar cuadros inacabados?
     Cuando la creatividad te asalta y surge la posibilidad de un cuadro nuevo empieza una fase de preparación que es mi preferida de la pintura: elaborar la idea, imaginar la composición, realizar los dibujos previos, escoger el formato, incluso preparar el soporte.
     Una vez que empiezas el cuadro y después de algunas sesiones, en cuanto has materializado la idea, llega un momento en el que el cuadro sólo necesita tiempo para pintarse, ya deja de sorprenderte y la pintura se vuelve más mecánica, se trata de añadir sesiones rutinarias hasta completarlo.
     Si mientras estás en esta fase te asalta otra idea, embarcarse en una aventura nueva es muy tentador y muchas veces salto a un nuevo proyecto y dejo el actual en espera.
     Para evitar esto me he propuesto no empezar un cuadro hasta terminar el anterior y terminar poco a poco los proyectos que tengo inacabados.

     Proceso:

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